jueves, 5 de septiembre de 2013

 EL TOREO, ENCARNADO POR DORADO, SALE A HOMBROS








 

(Priego de Córdoba 1-9-2013)

Ganado: seis toros de Jódar y Ruchena, de justa presentación, bajos de fuerza y raza. El mejor el cuarto y el peor el manso sexto.

Andrés Luis Dorado: pinchazo y estocada (oreja) y estocada y dos descabellos (dos orejas).

Ambel Posada: estocada ( oreja) y estocada( silencio).
Caro Gil: dos pinchazos y estocada (ovación con saludos) y estocada (silencio).
Plaza: Las Canteras (Priego de Córdoba), algo menos de media plaza en tarde de agradable temperatura.

De un tiempo a esta parte la plaza de toros de Priego de Córdoba parece que tiene mal de ojo. Cuando no es un motivo es otro, el caso es que una vez más la corrida tradicional de sus fiestas mayores estuvo a punto de irse al traste. Primeramente estuvo anunciado un festejo con  Andrés Luis Dorado, David Mora y Jiménez Fortes con reses de Manuel Blázquez.  Dos partes de baja presentados por los  toreros obligaron a la empresa a parchear la corrida. En su lugar vinieron Ambel Posada y Caro Gil cambiándose también el hierro ganadero por toros del Marqués de Ruchena.
Así las cosas la afición no respondió como en Las Canteras es habitual mostrando la plaza mas cemento de lo deseable.
Analizando el festejo en sí, es de ley hacer mención destacada a la disposición y calidad torera del cordobés Andrés Luis Dorado, único protagonista de la tarde, que una vez más se reivindicó como un extraordinario torero desaprovechado. Ya de inicio quedó de manifiesto su afán por triunfar al recibir a su primer oponente con una larga cambiada y dos afarolados de rodillas. Toro de corta embestida a lo que Dorado, tras intentarlo y sacar pases de mérito, optó por continuar su faena metido en el terreno del animal, logrando conectar con el tendido que le agradeció la enorme voluntad,  estando manifiestamente el matador por encima del astado. Pero lo exquisito de la tarde llegó en el cuarto. Un animal cinqueño y feo de hechuras, por el que nadie daba un euro, pero que en manos de Dorado, resultó de lo mas colaborador, gracias a la labor del diestro que supo encarrilarlo y enseñarlo a embestir. Comenzó con unos estatuarios por alto, seguidos de tres series de naturales con muchísimo sabor, templando y mandando al toro que seguía dócilmente la muleta que una y otra vez le mostraba el torero en una sólida faena inmensa de sabor y torería. Lo exprimió con ambas manos hasta provocar el delirio en el público que jaleaba el buen toreo que se estaba realizando en el ruedo. A esta plenitud de arte hay que añadir que Dorado clava las zapatillas en la arena y no duda ni un instante, lo que da más belleza a la obra. Toreo de verdad, sincero y de regusto el mostrado por este joven lidiador que pide a voces, y con argumentos de peso, otra consideración por parte de las empresas. El año pasado Dorado conquistó el trofeo a la Mejor Faena realizada en la provincia de Córdoba y ya es firme candidato para repetir galardón.
Por su parte Ambel Posada, que se topó con dos toros nobles y sin malas intenciones, estuvo toda la tarde indeciso y sin asentarse en la arena. Algún que otro pase suelto no justificó de modo alguno su actuación.
Mala suerte tuvo, sin embargo, Caro Gil que desarrolla un toreo con mucho gusto y que tuvo que aguantar como su huidizo primero, en mitad de la faena, se paraba a beber agua de la boca de riego que no dejó de fluir toda la tarde. Muletazos de buen trazo y de bella factura se vieron emborronados por el mal uso de los aceros. No optante se le reconoció su labor con una fuerte ovación. El sexto, manso y huidizo, no dejó opción al chaval a pesar de intentarlo por activa y por pasiva.
Esta tarde, el toreo, encarnado por Dorado salió a hombros de la plaza.- L.R.G.


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