domingo, 10 de junio de 2018

LA SUERTE DE VARAS SE VA DILUYENDO 


Ladislao Rodríguez Galán
Esta edición de la feria de Mayo cordobesa ha dejado bastantes cosas para el recuerdo. Magníficas actuaciones de los toreros que comenzaron con el buen sabor de boca - a tipo de aperitivo- que dejaron Josué Hidalgo y "Fuentes Bocanegra" los chavales de la Escuela Taurina que sorprendieron a todos. Igualmente los seis matadores de toros intervinientes dejaron faenas muy del agrado del respetable, destacando la buena disposición de todos por agradar. Pero fue Ponce, "Finito", "El Juli" y "Morante" los que levantaron al público de sus asientos.
Sin embargo la nota negativa a vuelto a ser la suerte de varas, cada vez mas menguada, y peor ejecutada. Los toros apenas aprietan en el caballo y eso impide desarrollarla con rotundidad. Tenemos en la memoria aquellos toros bravos, con raza y fuerza que derribaban en sus encuentros con las plazas montadas y esos picadores que sabían picar en el sitio y ahormar perfectamente al toro para embestir.
Nos da la impresión- y ojalá nos equivoquemos- que la suerte de varas va a quedar como algo testimonial. Falta fuerza en el toro y raza y buenos picadores (aunque reconocemos que hay algunas excepciones para quitarse el sombrero). No se puede volver al siglo XIX cuando en los carteles taurinos predominaban en letras mas grandes los picadores, como auténticos héroes de la Fiesta. De ellos dependía la buena disposición del toro para el matador de turno.
Eran otros tiempos, no cabe duda. Hoy el toro se estrella contra un peto, a tipo de muro, pero un picotazo es suficiente para dar al toro como picado.
Como recuerdo, de hace apenas unos años, les muestro una galería de fotos de la "lucha" entre el toro y el picador. Cuando el toro era fuerte. Cuando tenía mérito ser picador.




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